Desgravación de la vivienda

Desde que en diciembre de 2012 se decidiera eliminar la desgravación por compra de vivienda para las nuevas hipotecas firmadas a partir de enero de 2013, los mentideros informativos llevan dándole a la cábala sobre si el gobierno finalmente eliminará esta desgravación para todos aquellos que se siguen beneficiando de la misma, en torno a unos 5,8 millones de familias.

La inminente reforma fiscal despejará – esperamos – las dudas sobre este aspecto, pero queremos hacer un ejercicio sobre qué efectos tendría esta eliminación.

Por un lado, el gobierno se ahorraría en torno a 1.800 millones de euros anuales, aunque esta cifra irá reduciéndose paulatinamente ante la amortización de los préstamos hipotecarios, por otro lado, esta eliminación probablemente generaría una amortización acelerada de las hipotecas vivas, especialmente si los tipos de interés suben. aunque es imposible cuantificar el volumen de familias que, ante la falta de incentivo para mantener una hipoteca y disponibilidad de ahorros suficientes, pueda dar el paso de cancelar su hipoteca (total o parcialmente), resulta lógico que muchos se planteen la posibilidad de dar carpetazo a su deuda con el banco efectos colaterales para los bancos.

Según los datos publicados por el ine, desde febrero de 2012 el volumen de hipotecas canceladas supera mensualmente al de nuevas hipotecas formalizadas sobre viviendas, diferencia que en casi 2 años ha supuesto una caída neta de 98.681 hipotecas hasta noviembre de 2013.

El saldo de hipotecas vivas para adquisición de vivienda en los balances de los bancos ha caído desde el máximo de 620.000 millones de euros alcanzado en diciembre de 2010 hasta el nivel actual de 575.000 millones, un 7% inferior, en niveles de septiembre de 2007. los analistas predicen que el entorno de bajos tipos de interés, unido a la casi nula aportación por el lado de las nuevas hipotecas constituidas (2 de cada 3 viviendas se compran actualmente sin hipoteca), acentuará esta caída en los próximos años. si a este efecto natural le unimos un incentivo para cancelar anticipadamente la hipoteca, el efecto sobre los intereses que puedan cobrar los bancos será devastador pero el problema no queda ahí. casi todos los hipotecados tienen una relación con su banco que va más allá de la hipoteca, bien sea por productos vinculados (seguros de hogar o vida, aportaciones a planes de pensiones, domiciliación de nóminas y recibos, gastos con tarjetas…) o por la relación habitual con su banco. la liberación de la hipoteca supondrá un riesgo de pérdida de clientes, que podrán cambiar de banco con facilidad y sin limitaciones.

Por último, las familias de rentas medias que no tienen la posibilidad de cancelar su hipoteca, verán mermada su renta neta, aunque esperamos que este impacto se vea compensado con el ajuste en los tipos del irpf… ¿o no? si para algún grupo esto no es así, la menor renta disponible podría poner en peligro su capacidad de repago de su hipoteca, incrementando la morosidad bancaria.

Veremos qué decide finalmente el gobierno, pero seguramente el lobby bancario estará presionando para que se mantengan las deducciones.